¿Cuánto de último e irrencunciable,

retuve al querer volcar el llanto en una casa?

Hacer el llanto en una casa.

Viniste sin llegar,

como algo idéntico y equivocado,.

Tú lo que más conozco, te trajiste un desconocido;

y no hay nada que me una con él,

ni una especie de sol,

ni un deseo ausente y a la vez incomprendido.

 Sólo estuve de paso, allí donde temblaste, sólo estuve de paso.

 ¿Tienes todavía ese extraño corazón que tiembla?

¿Cuánto se extinguió este día de la víctima que soy?

¿Cómo puedo hacer para deformar nuestros nombres,

hasta lograr un movimiento incapaz, un pensamiento inaccesible,

un alma recluida?

Estoy ante la presencia de una casa,

que descubre en su interior un llanto donde el adiós se detuvo.

¿Hay un único llanto que sea el adiós en una casa?